sábado, 26 de noviembre de 2011

Paseo por Manhattan en Vespa

El avion comienza a descender por encima de Jamaica Bay, tras un apacible vuelo por encima del oceano Atlantico, desde Barajas. Debajo, en la bodega de carga viaja paletizada y en parcialmente desmontada, la Bestia Imperial, mi fiel compañera de viaje en esta extraña cosa llamada vida.

Os recordare que es una preciosa Vespa Azul Imperial (metalizada oscura), del modelo PX 150, de las ultimas vendidas en España, en febrero del 2005.

El caso es que una frivolidad familiar de mi tio ha terminado por meterme en un gigantesco pajaro de acero, con Vespa y todo. Me ha invitado a la inauguracion de uno de los nuevos hoteles de la cadena Marriott, y yo, tras pedir un presupuesto para ver cuanto costaria llevarme la Bestia, me he convencido para mover 90kilos de Vespa para moverme por Manhattan durante una semana.

Decian que estaba loco, y que me iba a costar un huevo, pero consigo patrocinio de una empresa de television, que acuerda grabar un documental sobre mi aventura por los cinco Boroughs o barrios de Nueva York.

Meter y sacar a la Bestia Imperial del avion resulta toda una aventura, pero cuando los operarios se dan cuenta de que es una Vespa, les sale una sonrisilla y empieza a haber un poco de complicidad.

Para empezar, me escapo de tener que dejarla seca de liquidos de motor y similares, mientras uno de los aduaneros me pregunta que si ella es italiana. Le digo que si, y el me dice que es de ancestros italianos. Relleno un monton de papeles, y les pido permiso para montar las ruedas y los cofanos ahi mismo, en el hangar de aduanas.

Sin problemas. Cuando ya la tengo pendiente de unos litrillos de gasolina que me trae mi tio Peter, con un litrico de aceite Castrol 2T, delante de 5 operarios de aduanas de John Fitzgerald Kennedy Airport , consigo arrancar a la Vespa de mis ojos, mientras todos los presentes empiezan a aplaudir, y silbar como si hubiera entrado el mismisimo Bisbal en el hangar.

Me despido de todos, entre apretones de manos, fotos de moviles, y miradas de admiracion. Acuerdo ver a mi tio en el parking, donde le paso mi mochila pochola de trotamundos irlandes, y quedo con el mas tarde para comer y instalarme en el hotel.

A la salida del parking me encuentro con el equipo de grabacion, compuesto por un simple camarografo, que hace las veces de director del documental, y su ayudante, que es el que conduce el coche que me ira filmando. Tenemos acordado que la Bestia Imperial circulara de dia y de noche por los cinco Boroughs, pasando por delante de todos los monumentos shulos de la zona, desde la estatua de la Libertad, hasta el Empire State Building.

Aunque me estan grabando, una vez que me pongo el casco, empieza a sonar Eros Ramazotti, y yo comienzo mi aventura. Las horas de avion no han minado mis ganas de hacer esto, y no he podido dormir en todo el vuelo. De todas maneras, rara vez duermo en los aviones, y eso que vuelo con frecuencia.

El JFK esta en el Borough de Queens, que es colindante con Manhattan, asi que inicialmente optamos por seguir directos hasta el hotel, que sera uno de los mejores de Nueva York. Los taxistas me miran asombrados, y tras las tomas acordados por radio con Gus, el camarografo, le dejo atras, y las minicamaras que llevo encima del casco, y la parte posterior del asiento empiezan a hacer su trabajo.

Me llama mucho la atencion la cantidad de todo terrenos que hay circulando por las calles de New York, asi como la marea amarilla de taxis de la marca Pontiac-Chevrolet-Ford y Checker. De las Checker no hay muchas, pero seguidas por la Chevrolet Caprice, son las favoritas de los turistas. Los eco-taxis me parecen un poco obscenos, y mas en este lugar de consumismo masivo.

En un semaforo, un Sijk pakistani con turbante me grita 'Bajaj-Bajaj-Bajaj!!!', y yo le grito con cachondeo 'Vespa-Vespa-Vespa', en alusion directa a las Vespas construidas bajo licencia en la India. El caso es que la Bestia Imperial ha levantado pasiones en escasos kilometros de trayecto. Esta cayendo la tarde, y en estos dias otoñales, circular entre hojas secas en movimiento resulta una delicia.

La temperatura es mas bien suave, pero con una camiseta, y mi destartalada chaqueta motera de la marca Held, voy bien cubierto para las inclemencias del tiempo en Nueva York. Llevo algunos amuletos, como el pin de la concentracion de Faro, adonde me lleve a la Bestia, aunque en esa ocasion, viajo en la parte trasera del remolque del vehiculo oficial de apoyo de los valientes moteros de Motogranada.

Tambien llevo un pin de la concentracion del Valle de Lecrin, un llavero de cuero, y mis cosillas de vudu irlandes que suelo llevar encima, que no puedo contar por aqui.

Me doy cuenta de la diversidad de nacionalidades que hay en Nueva York, y de la gran variedad de vehiculos que hay en ese parque movil de 8 millones de vehiculos.

La bestia es uno de los mejores vehiculos jamas concebidos para circular por las calles de cualquier capital, de cualquier parte del mundo. Y me doy cuenta, tras haber atravesado Madrid, Granada, o Malaga en hora punta con ella. Me asombra su agilidad, mientras veo los reflejos de un otoño neyorquino sobre la cupula metalizada de mi preciosidad.

Paso al lado de un grupo de adolescentes de color, que la miran asombrada, y que terminan por romper en una carcajada al verme pasar, con mis ciento y pico kilitos bien llevados, y con una sonrisa de ceja a ceja debajo de mi casco.

Me pico con un bici mensajero, y la cosa termina con un saludo con la mano, cuando el capullin de la pradera se mete en direccion contraria, tras litigar con la Bestia Imperial durante manzana y media.

En un semaforo se pone a mi altura un policia neoyorquino, al que se le escapa una sonrisa al ver a la Bestia Imperial. Me dice en ingles, que es un 'nice bike', que traducido quiere decir que las Harley son un monton de chatarra oxidada, y que el para ser feliz quiere tener una Vespa PX150 del 2005, de las ultimas vendidas en Granada.

Me rio, y le doy las gracias, mientras me paso por el forro polar las limitaciones de velocidad americanas, que son casi absurdas.

Llego al hotel, a la entrada, compuesta por un caminillo semicircular para llegar con la limusina-Rolls-Mercedes-o Vespa hasta la mismisima puerta, donde me espera un conserje uniformado con gorra, galones, y sombrero.

Me pide las llaves de la moto, para aparcarla en el garaje, a lo cual me niego. Le explico que eso lo quiero hacer yo, ya que nunca dejo la Vespa a nadie, a excepcion de mi colega el 'Kemaillo', o al 'Alex Malafollá' en contadas situaciones.

Me indica como bajar al garaje, y donde aparcar, mientras la camara va grabando los sinusosos angulos de mi preciosidad.

Bajo al garaje, le pongo el piton, y subo para ser entrevistado por una cadena local de Nueva York, que se ha interesado por mi aventura, y por la historia de la Vespa, desde el año 1946 hasta nuestros dias.

La cosa resulta muy amena, y se interesan mucho por mi persona, y por mi blog, que aunque escrito en castellano, les ha llamado mucho la atencion. Seguramente empezare a tener muchas visitas desde New York y periferia, y mas desde que se me ocurrio hacerme unas camisetas con la direccion de mi blog, en una parada que hice en una curiosa imprenta rapida cerquita del JFK.

Pensaba rotular la Vespa para la ocasion, con la direccion de mi blog, que es

http://ledominic.blogspot.com

Pero la productora me ha colocado dos transfers en los cofanos, y promocionar mi blog no es una de mis prioridades en esta ocasion.

Duermo fatal por el Jet Lag, aun tras tumbar unas jarras de Guinness con mi tio, que es Irlandes de pura cepa como yo, en un antro pseudo-irlandes en Brooklyn, al que vamos en un taxi conducido por un tio de Puerto Rico, que se queda de cuadros al oir mi melosa voz y accento de Valenciano-Granadino-puro irlandes con accento nordico neutral.

Me levanto al amanecer, tras dormir 2 horas en una suite en la 5 planta, con vistas a la bahia, o charca. Desde mi ventana, no veo ningun monumento digno de mencion.

Bajo a desayunar, y entablo conversacion con una mujer de negocios, llamada Gweeny ( o algo asi), que es de Montana, y que esta maravillada con la Gran Manzana, y con lo caro que estan los trapitos por asi.

Le cuento que he venido a grabar un documental por Nueva York, mientras circulo con en Vespa, y tras explicarle que es una Vespa, salta diciendo que son los scooter esos que andan por Roma...

En fin, tras un buen desayuno, bajo al garaje, y enfilo manta y carretera hasta la estatua de la Libertad, mientras Gus y Johnny van grabando mis rapidas maniobras entre los coches. En un tramo de obras, logran sacar unos planos realmente espectaculares del paso en curva de la Bestia Imperial, en mi posicion de supermotard, utilizando mis Doc Martins levemente para guiarla sobre railes.

La maniobra resulta espectacular, y un confederado a lomos de una Bmw se queda a cuadros, al ver como desmitifico lo de la 'dudosa estabilidad' de la Vespa. Por supuesto, en la primera recta, me adelanta a todo trapo, pero lo hace porque esta humillado.

Muchos conductores se fijan en mi, y recibo muchisima atencion, lo cual acrecenta mi ego, que es el de un showman, con el curioso factor de soy un gran timido, que quizas hace estas cosas buscando una satisfaccion interna dificil de describir.

Llego a la estatua de la Libertad, en olor a multitud, y un grupo de españoles, al ver la 'E' que llevo en el cofano derecho, y mi europlaca, se ponen a pegar botes. Les cuento el guion de mi aventura, y se quedan maravillados, aunque no se explican que enchufes tengo por el mundo para traerme la moto en la bodega de carga del mismo avion con el que he volado hasta ahi.



Me despido de la estatua de la Libertad, tras recorrerla por dentro, y ver Nueva York desde el mirador que tiene en la cabeza, la vetusta y verdosa dama verde turquesa. La verdad es que fue un bello regalo de los franceses, colocada con ironia en la periferia de Ellis Island, adonde llegaban los abatidos inmigrantes que eran rechazados si no cumplian con las duras condiciones aduaneras americanas.

Toca repostar, y me entra la risa cuando me cobran tres dollares americanos con 9 centimos por dejarme con 150 kilometros de autonomia por las calles de Manhattan, y las cuatro barrios restantes. Un conductor de un SUV/sports utility vehicule = todo terreno inmenso, se queda sorprendido de lo poco que meto en el deposito de la Bestia, mientras admira sus sinuosas lineas.

Sigo circulando por las calles de Nueva York, y me interno en las zonas mas deprimidas del Bronx. Parece Sarajevo en un dia bueno, con vendedores de crack en cada esquina, y pilinguis en grupos de cien. Tambien hay varios coches abandonados, mucho graffitti, y suciedad por todas partes.

Me adelantan varios cochazos, seguramente cargados hasta los ejes de inmensos cuidadanos de color, vestidos con ropa deportiva, y grandes cadenas. Se que les llamo la atencion, porque me siento vigilado de cerca por mil y un ojos desde todos los rincones de esta zona apocaliptica.

Gus toma planos prudencialente, mientras nos acercamos a la salida de Hell's Kitchen, el barrio mas chungo con diferencia de Nueva York. Habia leido que esta zona estaba en fase de remodelacion, y la verdad es que se nota, pero la miseria sigue en las partes mas profundas de esta jungla de jeringuillas, condones reusados, y botellas de licor barato.

Optamos por terminar el dia, haciendo un vuelo rasante por los demas boroughs, por un especia de circunvalacion. Las camaras de abordo toman el protagonismo, y en escasos metros dejo a Gus y Johhny perdidos entre el trafico. Acordamos reunirnos en Times Square, para posar con el Vaquero Desnudo, o Naked Cowboy, que es un personaje vestido con botas y sombrero de cowboy, con una guitarra, y unos slips rojos monisimos, y nada mas. Cuando quiero decir nada mas, es que es nada mas, jejjejee!!!!!!

En este transito, me cruzo con una 160 GS de color blanco crema, con llantas de banda blanca, en direccion opuesta. Nos vemos a bastante distancia, y nos saludamos con el claxon y la mano. Sera de las pocas vespas que vea en este tour por Manhattan, y la unica que llego a ver realmente en movimiento. Me siento orgulloso de conducir un vehiculo tan inusual en estas latitudes.

En un semaforo rojo, una esplendida dama de mediana edad sonrie al verme, y le lanzo un beso, mientras le grito, 'bellisima!!!!, bellisima!!!'. Se ruboriza, y se rie, y este Don Juan Irlandes de la mas pura cepa se queda maravillado una vez mas de su capacidad de seduccion femenina perpetua.

Veo algunas motos, principalemte motos japonesas tipo scooter, que se utilizan para repartos ligeros, de mensajeria, y comida rapida. Las motos de mas cilindrada suelen ser Bmw's, segiuidos proporcionalmente de Harleys. Despierto la admiracion de los conductores de autobus, llegando a hablar con uno, que me ofrece su autobus a cambio de mi vespa. Le digo que no puedo, que amo mi vespa mas que a mi propia mujer...

Se parte el culo, y el semaforo se pone en verde. Sigo atravesando calles y mas calles, todas con un numero identificativo, que no logro entender. La ruta que sigo ha sido programado por mi Gps, que llevo amarrado con un sub chassis a la parte superior de mi guantera.

Mi indica con precision el punto de destino, metiendome por estrechas callejuelas de una Nueva York decrepita y rancia. No llega a dirigirme por los famosos callejones donde el chorizo se escapa de la pasma, tras saltar la alambrada que hay al final del callejon, pero le falta poco.

Llego a Times Square, y me encuentro de frente con el Naked Cowboy, que me recibe con una empalgosa cancion vaquera de las melancolicas, que pegan mucho con los anuncios de Malboro/Winston o Lucky Strike. Le saludo con un apreton de manos, y se detiene para admirar a la Bestia Imperial, mientras los turistas nos sacan miles de fotos por minuto.

Supongo que se queda aliviado de saber que la Bestia Imperial esta solo de paso por Nueva York, y que no le va a quitar la clientela que tiene el fenomeno este aqui en Nueva York. Times Square me recuerda un poco a Picadilly Circus, en Londres, por los neones, y incluso la misma forma de la plaza.

En estos dias, mi kilometraje ha andado cerca de los 100 kilometros diarios, o 60 millas, que es lo que gastan los americanos para medir las distancias hasta el Macdonalds mas cercano.

Tomo cafe en un Starbucks, y casi echo la pota, porque se pasan con la leche. Veo la comida basura americana, y pocas cosas me llaman la atencion. Cuando como fuera, lo hago en las cadenas de comida rapida, porque forma parte de mi estudio antropologico de la cultura americana del 'gasta-gasta-gasta'.

La cosa es mas variada en relacion a las mismas cadenas en Europa, ofreciendo mas variedad de porquerias, y cantidades mas grandes. Alterno una comida basura, con una comida buena, que suele ser oriental, o en el hotel, donde realmemte tengo pension completa.

Se que voy a engordar esta semana, asi que tomo medidas para que no sea descontrolable, y dedico parte del dia para hacer compras en los Pall Mall, y grandes superficies. La verdad es que hay de todo, pero me cuesta mucho ganar dinero, asi que medito muy bien mis compras. En cuanto a ropa, compro varios polos y camisetas de las anchas, que me encantan, y me decido por una chaqueta polar de marca.

En comparacion a Europa, la chaqueta sale a precio de risa, y marcas aparte, me sienta feten. Tambien hago una excursion breve en el metro, y otro en autobus, para ver las cosas desde distintos angulos.

Al dia sigueinte, me acerco al Empire State Building, con la Vespa, y me animo a subir por las escaleras, hasta la azotea, tardando cerca de una hora y media, dejandome la bilis por el camino. Dicen que subir escaleras es el mejor ejercicio para quemar muchas calorias, y doy fe de eso. Ademas, la noche anterior me paso de listo comiendo pizza hasta casi reventar.

En la azotea hay una gran panoramica de la ciudad, aunque unas pantallas coronadas por unos pinchos anti-suicidas le quitan un poco el encanto. Acto seguido, tras bajar en ascensor, vuelvo a circular, esta vez seguido por Johnny y Gus, con la intencion de que me pierdan el rastro en mi paseo por las partes mas emblematicas de la ciudad.

En mi cabeza retumba estribillos de Bjork, aderezados por instrucciones por radio, de Gus. Hacemos bastantes kilometros, y paramos para repostar. Un grupo de personas se juntan a mi alredor, para admirar a la Bestia, que no ha parado de hacer amigos en su corta estancia en USA.

Les llama muchisimo la atencion lo de la rueda de repuesto, asi como las formas clasicas de la PX 150 del 2005, con faros halogenos y catalizador.

A partir de aqui, la grabacion queda practicamente concluido, a excepcion de unas tomas que hay que hacer en el puerto, junto a un transbordador. Esto me deja un par de dias para ir a mi bola, asi que planifico una excursion a una zona de bosques, a unos 70 km de Manhattan, el dia siguiente.

Me levanto tempranito, y me abrigo bien, porque caen gotillas de lluvia. El portero me mira asombrado, mientras me recomienda no ir en moto. Le digo que los motoristas de verdad montamos con lluvia, nieve, y sol, cosa que pienso a pies juntillas.

Tardo relativamente poco en escaparme de la gran urbe, y agradezco las bajas velocidades a los cuales circulan en la zona de Nueva York. La Bestia respira feliz, y mantengo los 80-90 kilometros por hora, que mantiene la Bestia en ruta con agilidad.

Todo es amarillo otoñal, y aunque no hace un dia precisamente soleado, me encanta las percepciones que voy teniendo sobre esta gran contradiccion que me supone estar en Nueva York, y pasar a una zona tan bonita y rica en flora y fauna.

Decido comer un chuleton de Avila americano en un decrepito restaurante, donde una pechogona y fornida rubiasca americana me ofrece primero un cafe de maquinilla, tipo agua chirri, a la vez que me llama ´honey´, y comienza a enumerar las ricas viandas que ahi se preparan.

Parece el escenario de una pelicula, o uno de los sitios donde se inspiro Richard Avedon para crear algunas de sus retratos y fotografias mas intensas y perceptivas jamas captadas por una camara.

La ´Shati´ que esta en la barra se interesa por la Bestia Imperial, y en un ratillo libre, del poco concurridao establecimiento, sale para tomarse unas fotos montada sobre la Bestia, hechas con un movil modelo ladrillo ´made in the USA´ .

Tras comer como un rey por 13 dollares y pico, sin `tip o unta`, me largo a hacer la digestion debajo de un pino canadiense-americano, con mi fiel compañera `made in Pontedera,Italy`.

Tras dormitar un poquillo, vuelvo al Marriott, para darme un baño, y evadirme con una buena cantidad de aliño de alto octanaje, mientras leo una revista americana sobre ´Hot rods` o tunning a lo serio americano autentico.

Von Dutch es uno de mis favoritos, y sueño con encargarle un trabajillo un año de estos, antes de que se jubile...

El ultimo dia hago los preparativos para volver a enviar a la Bestia de regreso a Barajas, y me paso cerca de 5 horas viendo todo lo que se puede ver de los cinco Boroughs a lomos de la reina indiscutible del asfalto.

Vuelvo al aeropuerto JFK , donde me despido de la Bestia hasta la llegada de ambos a barajas, donde nos esperara una furgoneta de alquiler, para `ahorrarnos´ a ambos los 420 km que separan Granada de Madrid.

La operacion de empaquetado y paletizado va perfectamente, sin mas daños a la pintura de la Bestia, a diferencia de otros viajes, que se saldan con arrañazos que para mi no existen, ya que son heridas curtidas en batalla.

Vuelvo al hotel para mentalizarme para el vuelo de regreso, que partira esa misma noche. Desde un taxi amarillo huevo, me despido de una ciudad que no me agrada para vivir, pero si para visitar...y me voy encantado de haber plantado una pica en Flandes, o mas concretamente, UNA VESPA EN MANHATTAN....!!!!!

Espero que os haya gustado este tocho de fertilidad imaginativa mental Tomkatiana, producto de mis mas oscuras ansias de hacer cosas fuera de lo normal. Siguiendo las reglas que me impuse al crear este blog, paso a confirmar que todo esto es producto de mi imaginacion.....por ahora!!

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